La caravana de madres de migrantes centroamericanos llega a México para continuar la búsqueda de sus hijos desaparecidos

Son casi 50 mujeres de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua y buscan a sus hijos, cuyos paraderos son inciertos, en algunos casos, desde hace 17 años.

En esta ocasión, la caravana llega con un total de 45 mujeres y 5 hombres, quienes planean recorrer 13 estados mexicanos entre el 15 de noviembre y el 3 de diciembre.  Se trata de madres de migrantes que en algunos casos llevan hasta 15 años viajando a México con la esperanza de encontrar a sus hijos. Hasta el momento han localizado a más de 300 familiares desaparecidos, centroamericanos que salieron de sus hogares para buscar un mejor futuro laboral pero nunca llegaron a sus destinos.

Las madres llegaron a su primer destino en el recorrido, San Cristóbal de las Casas, cantando las letras “hijo escucha tu madre está en la lucha, quiero que sepas que te busco” y con fotografías de sus familiare. Seguidamente, instalaron un santuario con imágenes en la plaza de la Paz, donde reivindicaron la ayuda del gobierno.

Caravana madres mexicanas

Un ejemplo de esperanza es Anita, salvadoreña de 62 años, que no ha cesado en la búsqueda de su hijo Rafael Alberto Rolín Zelaya por más de 17 años y mantiene la ilusión de encontrarle vivo. “Tenía 23 años cuando salió el 2 de mayo de 2002. Lo último que supe de él es que estaba en la casa del pollero y me dijo ‘mamá, avísale a mi sobrina para que le pague al pollero’. Me dijo que el martes llegaba, pero nunca lo hizo”, cuenta Anita a un periodista.

Anita encontró pistas en el pasado que le hicieron confiar en que su hijo está vivo. La salvadoreña busca a su primogénito en rincones de México: centros nocturnos, morgues o albergues, lugares peligrosos conocidos por la presencia del crimen organizado. Pero ella no está sola: cuenta con el apoyo incondicional de otras mujeres que están en su misma situación, además de con la ayuda de organizaciones que defienden los derechos de los migrantes, como el Movimiento de Migrantes Mesoamericano (MMM).

Durante las labores de investigación, Anita cuenta cómo recibió una llamada de agentes de México para decirle que habían encontrado restos humanos que coincidían con las características de su hijo pero posteriormente las pruebas de ADN fueron negativas. En 2013, esta madre visitó centros penitenciarios donde confirmaron haber tenido retenido a su hijo temporalmente pero no pudo dar con su paradero ya que no se podía hacer una búsqueda por fotografía, solo con datos personales. La razón, relata Anita, es que “los polleros obligan a que la gente cambie el nombre y la nacionalidad y ese es uno de los impedimentos fuertes para encontrar personas en cárceles”.

Ana Cecilia Turcios es hondureña y participa por primera vez en la Caravana de madres, pero a diferencia de Anita, éste es su primer año. Busca a su hijo Aarón Eleazar Carrasco Turcios, quien teniía 23 años cuando salió de su casa un 26 de abril de 2012 en la ciudad hondureña de Choluteca con la intención de buscar un mejor futuro en México pero su familia nunca volvió a saber de él.

“Iba para el norte porque nunca encontró trabajo en nuestro país. Desde que llegó a Guatemala se comunicó conmigo y lo mismo hizo en Chiapas, Veracruz y Nuevo Laredo. En Nuevo Laredo reparó carros como quince días con un señor que se llama Ernesto Romero Romero”, cuenta su madre. El 26 de abril, el chico se comunicó con su hermano pidiéndole mil dólares para pagar a alguien que le ayudaría a cruzar a Estados Unidos Pero tras esta parada, perdiendo su pista. Éste no pudo permitírselo y tras esta conversación, se perdió su pista.

Una tercera madre es Ana Enamorado y este es su séptimo año participando en la caravana donde busca a su hijo, Óscar Antonio López Enamorado, desaparecido hace nueve años. Ana mantiene la fe y la esperanza intacta y confía en hallar con vida a su hijo, porque como explica “hemos localizado con vida a más de 300 personas. Eso nos motiva mucho para seguir trabajando en apoyo a las familias y en la búsqueda de mi hijo”.

Todas ellas buscan respuestas y la responsabilidad de estas desapariciones por parte del gobierno de México. Ellas, acompañadas de diferentes ONG centroamericanas y mexicanas, continuarán su ruta por Tabasco, Veracruz, Puebla y Oaxaca, Ciudad de México, hasta el norte del país.